Cirugía de Cadera

Cirugía de Cadera

En la actualidad, padecer de dolores y molestias en la cadera ya no se limita únicamente a personas de mayor edad. Anualmente más de 330,000 pacientes—jóvenes y adultos incluidos—se someten a una intervención quirúrgica para erradicar estos padecimientos. 

Esta cirugía es mínimamente invasiva y requiere una incisión pequeña. Es un método en el que se remueve el cartílago y hueso dañado de la cadera y se reemplaza colocando un implante artificial para restablecer su alineación y función, aliviar el dolor y ayudar a restablecer el movimiento con más facilidad. 

Cuándo es necesaria una Cirugía de Cadera?

Si bien hay varias instancias en las que se recomienda esta cirugía, puede existir dos causas principales:

  • Fractura: los traumatismos que se producen como consecuencia de un golpe o de una caída, en la que el hueso y el cartílago se lesionan y se altera la movilidad de la articulación.
  • Artrosis: se produce por el deterioro del cartílago protector de la articulación de la cadera, lo cual genera fricción y deformación de los huesos que componen dicha articulación.

¿Existen riesgos o complicaciones?

  • Infección: Puede ser superficial provocada por la herida o presentarse alrededor de la prótesis.
  • Coágulos de Sangre: Los coágulos en las venas de la pierna o pelvis son las complicaciones más comunes de la cirugía. Comprometen la salud del paciente cuando se desplazan a los pulmones.
  • Sensación de desigualdad de largo de las piernas: Después de una cirugía de cadera, una pierna puede percibirse más larga o más corta que la otra.
  • Dislocación: El riesgo de dislocación es mayor en los primeros meses después de la cirugía, ya que los tejidos están cicatrizando. En esta situación, una segunda cirugía puede ser necesaria.
  • Aflojamiento y desgaste del implante: Con el paso del tiempo, la prótesis de cadera puede desgastarse o aflojarse. Esto se debe por la realización de actividades cotidianas.
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